Despertar a pesar del miedo

Si la vida también es lo que soñamos, ¿por qué despertar?

Está claro que la frase anterior tiene “truco”. Ni la vida tiene sentido sin nuestros sueños, ni tampoco podemos vivir siempre soñando. Hay que “bajar de la nube” y “pisar tierra firme” de vez en cuando. Por más que neguemos las cosas, es necesario aceptar lo que es. Despertar a pesar del miedo es todo un desafío. Solo los valientes se atreven. El éxito solo les favorece a estos; una vida mediocre les espera al resto.

Negarse a ver lo que va mal en nuestra vida es como andar con piedras dentro de nuestros zapatos. Por mucho que intentemos ignorar las molestias, y a medida que se acumulen más piedras, más dolor nos causarán. El camino será duro y doloroso, hasta que un día nos decidamos a parar y sacarnos esas piedras. ¿Es ese el momento de despertar? Para entonces es posible que tengamos heridas más o menos profundas ( ¿en nuestros pies? ).

Es entonces cuando lo que llamo “despertar” deviene realmente duro. Si reconocemos que no hay más remedio que afrontar en algún momento el dolor, tomaremos conciencia de que cuanto antes despertemos, más beneficioso será para nosotros.

Hay personas que se niegan a despertar, empecinándose en vivir semi-dormidas para no tener que afrontar la realidad. Algunas personas viven así durante un tiempo, pero en algún momento se cansan de vivir en la mentira y se deciden a afrontar la realidad.

Sí, esas personas toman las riendas de su vida y lo hacen a pesar del miedo y del dolor de despertarse. Es ahí donde reside la valentía: actuar a pesar del miedo, no en su ausencia. Bienaventurados los valientes, porque ellos son los que cambian el mundo.

Podemos tomar como ejemplo el texto “El Mito de la Caverna” de Platón, cuando los habitantes de la cueva ven por primera vez la luz y les duelen los ojos, les incomoda y quieren huir de nuevo a la caverna. Esos habitantes que vivían encadenados se habían acostumbrado a vivir en la oscuridad. Como muchos de nosotros, cuando vivimos solo de sueños o nos conformamos con sobrevivir. Triste es también cuando nos resignamos a vivir una vida que no nos satisface.

Despertar

Cuando “rompemos las cadenas” para salir e ir en busca de algo real que nos satisfaga y aporte verdadera felicidad, el primer shock es doloroso, y nos dan ganas de recular y volver a la oscuridad. No obstante, como nos recuerda esta frase de Stephen Crane:

“El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.”

Enfrentemos pues nuestros miedos y sabremos que hemos vencido cuando hayamos cambiado nuestros pensamientos. A partir de ese momento, nuestro destino ya será otro. Porque no hay mejor forma de cambiar nuestro futuro posible, que modelando nuestra forma de pensar y ver el mundo. Es así como nuestro comportamiento se vuelve diferente.

La plasticidad de nuestro cerebro es lo que nos otorga la posibilidad de un nuevo destino, acorde con nuestros sueños sí, pero con sueños que estén ahora bajo nuestro control. En lugar de estar sometidos, pasamos a ser artífices de nuestros sueños. Nos proponemos metas y nos automotivamos por lograrlas.

Como nuestro tiempo es limitado, cuanto antes despertemos y hagamos uso de nuestro poder para cambiar nuestro destino, en mejores condiciones estaremos y más oportunidades podremos alcanzar. En caso contrario, solo nos quedará vivir una vida mediocre, como también nos subraya Jim Rohn en la siguiente popular frase:

“Si no estás dispuesto a arriesgar lo inusual, tendrás que acostumbrarte a lo ordinario.”

¿Qué eliges: despertar a pesar del miedo o quedarte en lo ordinario?

Imagen cortesía de |Freedigitalphotos.net

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