Alexandra Levit, consultora especializada en liderazgo y relaciones empresariales, autora del libro «How’d you score that gig?»” (“¿Cómo podrías conseguir ese trabajo?”), realizó más de 100 entrevistas para averiguar de qué forma profesionales de diferentes campos habían conseguido su trabajo soñado. Resultó que todos tenían, según Levit, un punto en común: la persistencia.

 

La persistencia es la clave

 

¿Por qué es clave la persistencia? Muchas personas dudan en algún momento de su vida sobre cuál es el mejor trabajo para ellas. Lo cual no tiene nada de malo. Es más, sería lo contrario, el no dudar en algún momento de tu vida, lo que sería preocupante. La duda lleva a tener que poner en marcha nuevas estrategias, abrir la mente y probar cosas nuevas. Es un proceso que lleva a cometer errores y frustración. Evidentemente, esto último no es muy alentador. Sin embargo, seamos realistas: no siempre es fácil averiguar lo que uno quiere hacer, conseguir o satisfacer con su trabajo.

 

Así que vencer el miedo al fracaso es fundamental para conseguir el trabajo soñado. Fracasar es un paso hacia adelante, para alcanzar lo que queremos, siempre y cuando sigamos intentándolo. Quiénes abandonan demasiado rápido, evidentemente solo se llevan la peor parte del proceso, que es el desánimo y la frustración. Quiénes persisten, finalmente alcanzan el éxito en forma de algún tipo de gratificación procedente de su trabajo.

 

Las renuncias

 

Trabajar por solo dinero es muy triste y desmotivador. Cuando nos pasamos tantas horas en el trabajo y dedicadas al trabajo, hacer algo que no nos gusta es seguramente una forma de vivir infelizmente. Al menos en parte de nuestra vida. En países pobres donde no hay muchas oportunidades de trabajo, muchos no tienen opción. Entonces solo es posible tratar de ser felices fuera del trabajo.

No obstante, en muchos países occidentales, sí tenemos opciones. Podemos permitirnos el pensar en el trabajo soñado. Tal vez tengamos que trabajar en algo que no nos gusta temporalmente, pero finalmente podemos encontrar algo más acorde con nuestra personalidad e intereses.

 

en busca del trabajo soñado

También debemos preguntarnos qué debemos sacrificar para hacer lo que nos apasiona. ¿Es tiempo? ¿Es dinero? ¿Es estilo de vida? ¿Es localización? Porque posiblemente el trabajo soñado no está al lado de casa. Si tu prioridad o una de tus prioridades es tu vida profesional, ¿a qué estás dispuesto/a a renunciar para conseguir tu objetivo? El confort de un trabajo a la vuelta de la esquina, o en tu barrio, es lo que muchos no quieren sacrificar. Y es comprensible. Básicamente porque, en multitud de ocasiones, la movilidad acarrea grandes renuncias: en forma de alejarse de tu estilo de vida, de tu familia y amigos si tienes que ir a trabajar al extranjero, etc.

 

Solventar el conflicto

 

El conflicto entre lo que deseamos conseguir, el trabajo soñado, y a lo que debemos renunciar para conseguirlo, es lo que explica que no todos alcancen su objetivo. La resolución del conflicto lleva a elegir. Y es inevitable hacerlo. Si escoges no hacer nada, simplemente estás aceptando quedarte donde estás. Te quedas con un trabajo que no te satisface completamente o nada. Pero, por otro lado, disfrutas tal vez de tu estilo de vida, vida comunitaria con vecinos, familia, amigos, y confort de lo conocido. Si por el contrario, aceptas el reto de ir a por el trabajo soñado cueste lo que cueste, probablemente conseguirás lo que quieres con persistencia. Estarás fuera de tu zona cómoda durante un tiempo, y tendrás que vencer miedos. El premio es muy gratificante si valoras lo que es amar lo que haces en el trabajo y cómo contribuyes con él a la sociedad. Es así cuando tanto tu realización personal como tu realización profesional están interconectadas con el trabajo que haces.

 

La empleabilidad

 

Muy importante también es destacar el papel de la empleabilidad para lograr el trabajo soñado. Desarrollar las competencias duras no es suficiente para ser atractivo para los empleadores. Recordemos que los conocimientos y experiencias son competencias duras. Por otro lado, las competencias blandas son cada vez más determinantes. Son la capacidad de adaptación, comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, creatividad, resolución de conflictos, aportar valor y flexibilidad.

 

Comparar lo que uno es y tiene, lo que quiere conseguir y lo que el mercado de trabajo demanda es imprescindible para crear un plan de desarrollo de nuestra empleabilidad. Nos da las indicaciones para mejorar algunas competencias clave y así alcanzar nuestra meta profesional.

 

¿Qué estás dispuesto/a a hacer para lograr tu trabajo soñado?

 

Vía|El trabajo soñado, Youtube ESAN Graduate School of Business

Imagen cortesía de Ambro|Freedigitalphotos.net


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *