Gestión de las emociones para alcanzar objetivos | TuCoach en Barcelona

Gestión de las emociones para alcanzar objetivos

 

gestión de las emociones

La gestión de las emociones nos permite tener una actitud positiva a pesar de las dificultades de la vida. Como dice esta cita: “Cuando te sientas solo, mira el cielo y fíjate en el sol, siempre está solo, pero no por eso deja de brillar” (Autor desconocido). Así vemos que aunque las cosas no vayan como deseamos, no por ello nos tenemos que sentir derrotados. Si nos caemos, tenemos que aprender a levantarnos  y seguir brillando.

La paciencia y la perseverancia son dos virtudes poco frecuentes en un mundo dominado por la urgencia y el deseo de placer inmediato. Sin embargo, el éxito personal radica en ellas para poder hacer realidad nuestro sueño. Otro paso más es tomar conciencia de las emociones tanto propias como ajenas, para aceptarlas en lugar de juzgarlas. La gestión de las emociones de una forma eficaz tiene enormes beneficios para conseguir por ejemplo el éxito profesional. Utilizando el Coaching para el autoconocimiento y para tomar conciencia,  combinado con el el desarrollo de la inteligencia emocional, potenciamos la comunicación, la empatía, la asertividad, la autoestima y la actitud positiva.

La actitud positiva y el comportamiento positivo

 La actitud positiva sirve para afrontar la vida de forma más eficaz. Cuando nos enfocamos en las cosas positivas que tenemos o en sueños y esperanzas, más que en lamentos y temores o pensamientos negativos, nos sentimos mejor y tenemos más energía para avanzar en la vida. También cuando realizamos las actividades que nos gustan nos sentimos más contentos y satisfechos. Es de esta manera que podemos potenciar las emociones positivas como la alegría, la  motivación, el entusiasmo, la satisfacción y el amor.

Sin embargo, pensamiento positivo sin comportamiento positivo no es eficaz para alcanzar metas. Es necesario salir de nuestra “zona de confort”, que es aquélla en la que nos sentimos cómodos para interactuar, y de alguna manera más seguros. Es posible que no obtengamos bienestar o felicidad dentro de ella, pero resulta más fácil porque no exige abandonar lo conocido y enfrentarse al cambio y la incertidumbre. Ahora bien, hay que subrayar que no asumir el riesgo de salir de nuestra “zona de confort” al final tiene un precio: puede ser renunciar a nuestro potencial y a una vida mejor, quedándonos estancados.

Cierto es que una vez que ponemos en marcha la maquinaria de nuestro trabajo hacia una meta, también es recomendable confiar en el proceso y no obsesionarse con cada detalle, ni desanimarse demasiado por lo que no salga como uno quiere. Eso sí, la acción es imprescindible para alcanzar un objetivo. La clave está en la paciencia y en la perseverancia.

Tomar conciencia para la gestión de las emociones

 Es bueno ser conscientes de nuestras emociones, y saber que están ahí para enseñarnos algo. Siendo conscientes de nuestras emociones podemos además desarrollar un control sobre las mismas . No se trata de eliminar las emociones que sentimos, sino todo lo contrario, aceptarlas, pero gestionarlas de forma que no interfieran demasiado en nuestros propósitos y en nuestras relaciones. Así que aceptemos nuestras emociones pero pongámosles freno. No nos quedemos enganchados demasiado en ninguna de ellas. Por supuesto, mucho menos en las negativas ( miedo, ansiedad, ira, culpa, envidia, vergüenza, tristeza ).

La aceptación de nuestras emociones no es lo único que debemos saber gestionar bien. Asimismo es conveniente aceptar y saber gestionar las emociones de los demás. Se trata de utilizar la empatía como herramienta básica para entender lo que piensan y sienten los otros. No tenemos por qué estar de acuerdo con sus comportamientos, solo se trata de comprenderlos y entender cómo funcionan, para poder relacionarnos mejor con las demás personas y evitar, en la medida de lo posible, los conflictos innecesarios. De hecho, podemos incluso aprender mucho de nosotros mismos observando las emociones de otros. Carl Gustav Jung señalaba además: “Todo lo que nos molesta de los demás puede llevar a que nos entendamos mejor a nosotros mismos”.

Por otro lado, necesitamos tomar conciencia de nuestras emociones para poder autoafirmarnos ante nosotros mismos y ante los demás. Lo que sentimos nos ayuda a identificar lo que queremos y lo que necesitamos.  La afirmación interior hace referencia a nuestra Autoestima. La afirmación exterior se relaciona con nuestra capacidad de ser asertivos, desplegando las habilidades sociales necesarias para comunicar nuestros sentimientos y pensamientos con asertividad, es decir, con firmeza pero sin agresividad. La comunicación efectiva es fundamental para lograr alcanzar nuestros objetivos.

Beneficios de las emociones positivas

 Precisamente un estudio de Bárbara Fredrickson (1998, 2001) llega a la conclusión que las emociones positivas proveen muchos beneficios importantes. Vamos a verlos:

  1. Mayor creatividad, con más capacidad de ver nuevas opciones, nuevos puntos de vista, etc.
  2. Más flexibilidad y eficiencia, para poder adaptarse mejor y adoptar diferentes comportamientos en la resolución de problemas.
  3. Aumento de la capacidad para resistir el estrés y recuperarse más rápidamente
  4. Mejora de nuestra salud: sentir emociones positivas y reducir las negativas es bueno para nuestro cuerpo y nuestra mente, lo que se traduce en mayor bienestar y calidad de vida.
  5. Facilidad para establecer vínculos sociales, ya que las emociones positivas nos hacen más abiertos, más receptivos, con más deseos de estar con otros, más cooperativos y con más ganas de ayudar a otras personas.

Teniendo en cuenta todos estos beneficios, queda clara la importancia que tiene la gestión de nuestras emociones. En una de sus frases, Bárbara Fredrickson afirma “Los investigadores han demostrado que el ser positivo abre nuestras mentes y produce que podamos ver el mundo de manera diferente. Cuando inyectamos positividad nuestra visión aumenta, cuando inyectamos negatividad nuestra visión se encoge”. En Coaching se trabaja mucho este aspecto de ampliar los puntos de vista y encontrar nuevas opciones, a partir de lo cual se establece después un plan de acción para la consecución del objetivo.

Para finalizar este artículo no se me ocurre mejor manera que con un mensaje positivo y motivador para la vida:

“No abandones un sueño por el tiempo que llevará, ¡el tiempo pasará igual!” (Autor desconocido)

¿Eres consciente de cómo afectan tus emociones a la consecución de tus objetivos? ¿Te gustaría mejorar la gestión de las emociones para eliminar los bloqueos que te impiden tener la vida que deseas?

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