Por qué no somos felices | TuCoach en Barcelona

Por qué no somos felices. Las expectativas

En una sociedad en la cual hay más riqueza, y muchos disponemos de más productos y servicios que nunca antes en la historia, muchos no se sienten felices. Pero, ¿por qué? La tecnología avanza a pasos agigantados, pero nuestra satisfacción personal no lo hace al mismo ritmo. ¿Qué tienen que ver las expectativas con nuestra felicidad?

Expectativas por encima de la realidad

Es una idea muy arraigada en la sociedad que si se tiene más, uno es más feliz. Sin embargo, lo cierto es que la realidad y varios estudios han demostrado que no siempre es así. La felicidad no es tener más, pero tampoco necesariamente consiste en tener menos.

Cuando nuestras expectativas superan la realidad, estamos condenados a ser infelices. ¿Debemos pues rebajar nuestras expectativas? La clave está en darse cuenta en qué medida alcanzar esas expectativas depende de nosotros.

Por ejemplo, puedes tener unas expectativas de ganar un salario de 5.000 € al mes netos en un empleo. Supongamos como profesor, enfermero, contable, etc. No obstante, en el mercado laboral de tu ciudad pocos profesionales pueden superar apenas los 2.000 €. Esta realidad es independientemente de tu experiencia y/o estudios.

Opciones de cambio para alcanzar las expectativas

En este marco, va a ser prácticamente imposible que alcances tus expectativas. Siendo enfermero, profesor, o camarero, da igual, la realidad en la que vives es que cobrar todos los meses 5.000 € netos no es factible. Y es así, por mucho que te esfuerces en tu trabajo.

Si no cambias de trabajo, no podrás nunca hacer realidad tus expectativas. Tendrás que cambiar de ciudad o país o no será posible. Otra opción es que busques una promoción y consigas un puesto directivo de mayor responsabilidad y salario. Es una posibilidad quizá en algunas compañías, pero no en todas. Incluso pues habría que considerar un cambio de empresa.

En cualquier caso, el cambio de trabajo a un puesto directivo implica un cambio de profesión. Por consiguiente, ya deberías renunciar a ejercer como profesor, enfermero, contable, etc. A partir de ahora serás un jefe.

En consecuencia, tu objetivo debe ser lograr un trabajo como jefe, no como profesor, enfermero, etc., que te permita ganar los 5.000 €. Pero, ¿y si no estoy preparado para esa responsabilidad? ¿Y si tengo que renunciar a gran parte de mi vida personal? ¿Y si al final afecta a mi salud?

Cuando se logran las expectativas pero no eres feliz

Entonces llegamos aquí a otro problema con las expectativas. A veces conseguimos lo que queremos, pero después nos damos cuenta que no era como esperábamos. Lograr un puesto de responsabilidad en una empresa acarrea a menudo algunas desventajas. Las obligaciones, pérdida de tiempo libre, ansiedad, estrés, etc., derivados del nuevo puesto pueden hacernos infelices.

Pero ahora imaginemos que has conseguido un puesto directivo y llevas bien las exigencias del mismo. Ya tienes 5.000 € al mes y tu estilo de vida empieza a cambiar a mejor. Empiezas a salir con tus nuevos compañeros de trabajo e ir a comer a restaurantes caros. Pero además necesitas comprarte vestimenta de marca para el trabajo, entre otras cosas. Tienes que comprarte un coche mejor e incluso piensas que tendrías que mudarte de barrio.

Las expectativasTienes que cuidar tu imagen porque eres un directivo y no deseas decepcionar a nadie. De pronto te das cuenta que el sueldo que tienes no te da para todo lo que necesitas.  Tu nuevo estilo de vida exige más dinero. Empiezas a pensar que todo sería perfecto si consiguieras un aumento de sueldo lo antes posible.  Claro, entonces te mudarías a esa casa tan bonita en un barrio más bonito y cerca del nuevo trabajo.

Así ya habrás entrado en la rueda de la infelicidad otra vez, sin apenas haber disfrutado de tu mejora salarial. Ahora te comparas con compañeros y jefes que están ganando 8.000 € o incluso más. Con tus 5.000 € no llegas a mantener su estilo de vida por mucho tiempo. Les envidias y te sientes pequeño al lado de ellos. Te obsesionas con la idea de que pueden permitirse cosas que tú no. Te sientes infeliz.

Cuando alimentamos la insatisfacción con cada vez más expectativas

Esta situación se da frecuentemente en todos nosotros, porque pocas veces nos conformamos con lo que tenemos. Siempre queremos más, y nos comparamos con los demás. Si mis amigos pueden, ¿porqué yo NO? La envidia nos hace muy infelices. No nos alegramos por los demás, sino que acostumbramos a considerar que es injusto.

Ya sabemos por qué no somos felices. Al basar nuestra felicidad en tener siempre más, compararnos con otros que tienen más y situar nuestras expectativas muy por encima de la realidad, lo que hacemos es alimentar nuestra insatisfacción. ¿Tenemos que aspirar a menos? No necesariamente, pero debemos ajustarnos a la realidad. Tampoco podemos depender tanto de lo que opinen los demás. En lugar de querer aparentar y tener igual o más que los demás, lo que necesitamos es preguntarnos qué es lo que realmente nos hace felices. Y entonces ir en esa dirección.

Como escribí hace tiempo, en el principio del último capítulo de mi primer libro “Supera tus miedos y alcanza tus sueños”, citando una frase célebre de Abraham Lincoln:

“La mayoría de las personas son tan felices como decidan serlo.” 

Imagen cortesía de graur razvan ionut| Freedigitalphotos.net

Más información| TED Youtube

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